martes, 1 de noviembre de 2011

AGUAS RADIACTIVAS III. TERMALISMO Y BALNEARIOS

El Ra-226 es uno de los radioisótopos de mayor radiotoxicidad. Por ello, un buen número de estudios se han dedicado a medir la actividad específica de este radionúclido en aguas destinadas al consumo humano. De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda no consumir aguas con una concentración en Ra-226 superior a 1 Bq l-

En la literatura científica se encuentran estudios sobre las implicaciones radiológicas del consumo habitual de aguas enriquecidas en isótopos de Ra. Por ejemplo, la ingestión de aguas minerales de la región de Aguas da Prata (Brasil), con concentraciones de Ra-226 entre 2.2 y 1800 mBq l-1 medidas por alfa total, han permitido estimar en un 2% el incremento en patologías cancerígenas sobre el nivel medio. En Croacia es habitual el consumo de aguas minerales con altos contenidos en Ra-226 (entre 100 y 3200 mBq l-1) en determinados balnearios. Se ha estimado así que un tratamiento en estos balnearios que consistiera en el consumo diario de 1 l de agua por un período de 1 mes puede suponer dosis equivalentes del orden de 2 μSv, mientras que el consumo diario de 1 l de agua de grifo supone una dosis equivalente anual de 0.2 μSv. En España se han medido niveles de Ra-226 en aguas de balnearios y aguas embotelladas. Así, aguas de balnearios andaluces muestran actividades específicas de Ra-226 entre 10 mBq l-1 y 1400 mBq l-1, mientras que el análisis por centelleo líquido de aguas embotelladas comercializadas en España muestra niveles entre 1 mBq l-1 y 270 mBq l-1.

En noviembre de 1895 Conrad Roentgen descubre los rayos X y en 1986 efectúa la primera radiografía con humanos, divulgándose la noticia del descubrimiento con mucha rapidez en el mundo.

En 1895 Antoine Henri Becquerel descubrió que ciertas sales de uranio emitían espontáneamente rayos de naturaleza desconocida al observar que velaban las placas fotográficas envueltas en papel negro. Era la primera observación del fenómeno al que Marie bautizó después con el nombre de radiactividad.
Cuando Becquerel publicó los resultados de sus investigaciones sobre los rayos provenientes del uranio, los esposos Pierre y Marie Curie, sus amigos, se interesaron mucho en este fenómeno tan misterioso. A mediados de 1898 los Curie identificaron primero al polonio y finalmente llegaron a encontrar el elemento desconocido que era la fuente de las radiaciones misteriosas, y lo denominaron radio, abriendo un abanico de posibilidades a la industria, que lo convirtió en una especie de remedio milagroso para todo.

En 1903, el descubridor del electrón, J.J. Thompson, escribió una carta a Nature en la cual describió otro descubrimiento notable suyo: la presencia de radiactividad en aguas de manantiales. Esto condujo al descubrimiento por parte de otros de que las aguas de muchas de las "fuentes de salud" más famosas del mundo eran también radiactivas.
A continuación, llegaron las primeras aplicaciones de los rayos X y el tratamiento de tumores. Mucha gente  pronto quedo fascinado por las aplicaciones de productos radiactivos utilizados en dosis bajas. A pesar de que se terminaron conociendo los efectos nocivos, la palabra “radio” quedó instalada como algo prestigioso en la mente de muchos consumidores durante décadas. Así, el término "Radium" pasó a utilizarse en algunos productos, como sucede con las palabras Platinum o Gold, aunque éstos no contuvieran el más mínimo resto de radioactividad. Semejantes beneficios para la salud, no podían quedar solo para los seres humanos, así que pronto aparecieron los productos destinados a animales y plantas. El Provaradior, comercializado en Francia, se anunciaba como un poderoso revitalizante para los animales de granja, que crecerían más y más fuertes gracias a los efectos del radio.

La comercialización de jarras para radiar el agua fue una de las prácticas más comunes durante los años 20 y 30. Entre todos los sistemas, el Revigator fue el que alcanzó mayor popularidad: “Rellena la jarra de agua cada noche” - decían los reclamos - “Bebe tranquilamente cada vez que tengas sed hasta completar una media de seis vasos al día”. “Los millones de rayos penetran en el agua para formar ese saludable elemento que es la RADIO-ACTIVIDAD. Al día siguiente, toda la familia dispone de seis litros de auténtica y saludable agua radioactiva”. El famoso Radithor, comercializado entre 1918 y 1928, contenía una pequeña cantidad de agua destilada a la que se añadía una porción de radio. Se anunciaba como una “fuente de luz permanente” capaz de curar el cáncer, las enfermedades mentales y hasta la impotencia.

De la noche a la mañana, el mercado se llenó de bebedizos y cremas que contenían radio y que prometían aumentar la virilidad o impedir la caída del pelo. Durante años, se utilizó el producto de manera inconsciente hasta que empezaron a morir los primeros afectados: trabajadores que morían en apenas unos meses o víctimas de sus propias invenciones a las que el cáncer devoraba los huesos. Para algunos, el descubrimiento de los letales efectos del radio llegó demasiado tarde.

Se planteo que la exposición a gas radón (Rn) podría curar la artrosis, enfermedades pulmonares, enfermedades autoinmunes y muchas otras. Todo empezó por la simple observación de una mujer que tuvo que visitar una mina y por los comentarios de algunos mineros. Así a principios del siglo XX se popularizaron este tipo de terapias que consisten en permanecer algún tiempo en minas de minerales radioactivos, beber agua con contenido radioactivo o mantener rocas radioactivas en contacto con el cuerpo. Pese a no haberse encontrado ninguna prueba de estas propiedades curativas y sí evidencias que apuntan a efectos perjudiciales.
Conviene aclarar en lo que respecta al Radón que el isótopo más estable es el Rn-222, también el más abundante, con una vida media de 3,8 días y producto de la desintegración del Ra-226 Las partículas alfa emitidas por el Radón son altamente ionizantes, pero tienen poco poder de penetración, tan poco que no son capaces de atravesar la piel o una simple mascarilla. Sin embargo, al ser inhalado el gas, ese escaso poder de penetración se convierte en un problema, ya que las partículas no consiguen escapar del organismo, y depositan toda su energía en él, pudiendo ocasionar lesiones o patologías de muy diversa gravedad según sea la cantidad de radón inhalado. Se ha documentado la aparición de cáncer de pulmón a causa de la exposición prolongada a este elemento[. ]La OMS calcula que el radón causa entre 3% y 14% de los cánceres pulmonares, lo que depende de la concentración promedio de este gas en cada país.
También debo precisar ]que las aguas se dividen según su mineralización en: Aguas de fuerte mineralización, suelen ser frías y no gaseosas; las de mediana mineralización sonde características similares a las anteriores y las débiles que suelen ser termales iso o hipotónicas y de elevada radiactividad. El origen geológico son aguas profundas y se relacionan con antiguos filones metálicos y fallas volcánicas. Las aguas radiactivas son aguas en cuyo contenido se encuentra radón de origen natural. Este tipo de agua utilizada en termalismo se toma en baños o inhalaciones.
El baño en agua radioactiva se aplicó en las minas de uranio de Boulder, Montana o en los balnearios de Hot Springs, Arkansas, ambos de Estados Unidos y también desde 1906 en Jáchymov en la república Checa y en el Bad Gastein, Austria. También agua de manantial rica en radio se ha usado en el tradicional onsen japonés en Misasa (así es como llaman a los balnearios) entre otras, y aún atraen a personas buscando Tottori (que es un lugar paradisiaco del Japón rural:. Se utiliza igualmente bebida en Bad Brambach, Alemania. Y como terapia inhalada en Gasteiner-Heilstollen, Austria. Polonia incluso tiene estudios científicos.

Desde hace muchos años existen balnearios de aguas termales que publicitaban su excelencia anunciando que el agua de esos lugares era radiactiva. Antiguas botellas de agua mineral en España llevaban la etiqueta “Agua radiactiva”. En los años treinta, cuarenta, hasta los años cincuenta, que una cosa fuera radiactiva significaba que era muy buena, muy moderna, que era el último grito de la ciencia. En Europa hay un balneario de este tipo, que se llama Badgastein, en los Alpes austriacos, a unos 1.500 metros de altura, en una de las zonas más radiactivas de Europa e incluso del planeta. En el siglo XIX se convirtió en un centro vacacional de moda y el turismo masivo fue empujado por el abrir de la estación del ferrocarril de Tauern en 1905. En este balneario se llevó a cabo un estudio poniendo dosímetros durante un año a los empleados que trabajaban allí. Se trataba de ver si estos trabajadores quedaban afectados por su trabajo en una localidad de alta radiactividad natural, estrictamente natural. Lo que se comprobó sin ningún género de duda es que en las personas que trabajaban allí –dependiendo también, claro está, de la función que desempeñaban, del lugar donde ejercían su trabajo: oficinas, limpieza, cocina, fisioterapia, personas que estaban más tiempo en las zonas de aguas termales- se producía una incidencia de rupturas cromosómicas [2] mucho más alta que en las personas que estaban menos expuestas a la radiación o que vivían en otras zonas de montaña similares pero con bajo nivel de radiactividad.

Tanto en Estados Unidos como en Europa hay muchos “radón spas,” donde la gente se sienta durante minutos u horas en una atmósfera cargada de radón con la creencia de que bajas dosis de radiación les revitalizaran y rejuvenecerán. Aunque la comunidad científica lo rechaza hay una teoría que defiende esos beneficios de la radiación a dosis bajas que se llama hormesis. El principio de hormesis en el caso de radiación ionizante es controvertido. Según este principio, y en contra de las recomendaciones utilizadas en la actualidad —más conservadoras—, las exposiciones a las radiaciones ionizantes en bajas dosis resultarían ser beneficiosas para la salud, lo que entra en conflicto con los estándares internacionales de protección radiológica en los que se defiende que no hay ningún umbral de seguridad para la exposición a la radiación y que esta debe limitarse hasta ser “tan baja como sea razonablemente posible” (ALARA).

La exposición de los trabajadores al radón inhalado en establecimientos cuya atmosfera interior pueden liberarse grande cantidades de Radón, en particular en centrales abastecedoras de agua, balnearios y piscinas, debería controlarse con arreglo al título VII de la Directiva 96/29/EURATOM y las recomendaciones relativas a la aplicación de dicho titulo que  en 1977 realizo el grupo de expertos contemplado en el articulo 31 del Tratado de Euratom (Radiation Protection 88)

Propuesta de Directiva del Consejo por la que se establecen requisitos para la protección sanitaria de la población con respecto a las sustancias radiactivas en las aguas  destinadas al consumo humano Bruselas, 28 de septiembre de 2011

Existen muy pocas investigaciones independientes epidemiológicas, radiobiológicas. Con lo cual, a la hora de mirar la literatura científica contrastada en revistas especializadas, nos encontramos con que hay muy pocos estudios significativos y además, con un parón claro y comprobable en los años ochenta.


- Pohl-Rüling, J. Final Report: Chromosome aberrations in the peripheral blood lymphocytes of people living or working in areas of higher atmospheric concentration of natural radon 222 and its daughters in Badgastein, Austria. Organismo Internacional de Energía Atómica, Contrato No 791/RB, 791/R, lRB, 791/R2/RB. Organización Internacional de Energía Atómica, Salzburgo, 1973.
- Pohl-Riiling, J. y Scherminzky, F. The natural radiation environment of Badgastein, Austria, and its biological effects. Trabajo presentado en el simposio The Natural Radiation Envirònment II, Houston, Texas, 7-11 de agosto de 1972.
- International Commission on Radiological Protection. Protection against Rn222 at home and at work ICRP 65. New York: Pergamon Press; 1994.
- Soto J, et al. Study of the ocurrence of Rn222 in drinking water in Spain. Healt Phys. 1995;69:961-5.
- J.Soto, P.L. Fernández, L.S. Quindós, Gómez, C. Ródenas . Estimación de dosis de radiación en balnearios radiactivos. Actas Medical Physics, vol. 93, nº 2, pp.477-480, (1993).
- Comunicación a las jornadas de la Asociacion de profesores de Universidad de radiología y Medicina física, celebradas los  días 8,9 y 10 de abril de 1999 Publicado el por admin
- Soto Torres, J ”Radon en regiones de alto nivel de radiación natural y en balnearios radiactivos”

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